En esta época del año en la que volvemos a la rutina laboral plenamente normalizada necesitamos estar en plena forma y sentirnos bien. Las vacaciones seguramente nos han permitido descansar y “desconectar” pero si tenemos dolores musculares esto no sirve de mucho. Los masajes descontracturantes son una opción muy saludable y agradable para tratar estas dolencias que, en ocasiones, dificultan nuestro día a día.

Como su nombre indica es un tipo de masaje que sirve para relajar la musculatura, deshaciendo las contracturas que se suelen crear debido a las malas posturas, el estrés, la falta de descanso o por tener una vida demasiado sedentaria.

Los efectos de los masajes no sólo se reflejan en el plano físico sino que de la manera que están realizados, la atmosfera que se crea en el momento del tratamiento, también producen grandes efectos en el plano mental y emocional.

Las técnicas que se suelen usar en este tipo de masajes van desde la aplicación manual de aceites esenciales, hasta el uso de piedras calientes y aromaterapia. Son muchas las opciones que podemos encontrar, se trata de informarse muy bien y escoger aquella que nos haga sentir más cómodas. Lo que si tenemos que saber es que es un tipo de masaje un poco más intenso que un masaje relajante, ya que se trabaja más intensamente pero no por ello tiene que resultar doloroso o incómodo.

Los beneficios que los masajes descontracturantes son:

  • Disminución del dolor crónico
  • Desintoxicación corporal, debida a la estimulación de la linfa, enargada de la eliminación de toxinas
  • Disminución del estrés y favorecedor de un descanso más profundo y de calidad
  • Favorecedor de la circulación sanguínea, encargada de la reparación de tejidos dañados
  • Alivio de migrañas y dolores de cabeza que puedan estar causados por una excesiva tensión en la zona cervical

Estos masajes suelen tener una duración media de unos 30 – 60 minutos y se puede afirmar que desde el primer masaje se obtienen los beneficios psicocorporales que un buen profesional y unos productos de calidad nos pueden ofrecer.

El embarazo es una etapa vital en la que nos surgen muchas dudas o inseguridades. El cuidado de nuestra piel es muy importante, conocer las claves para mantenerla sana es el primer paso para saber aplicar los tratamientos adecuados en cada periodo del embarazo.

Por sus características tan diferenciadas y únicas se suele dividir el embarazo en tres trimestres, en los cuales los cuidados que deberíamos proporcionar a nuestra piel también son distintos por la peculiaridad de cada etapa.

Durante el primer trimestre, en los primeros meses, la piel está muy sensible y se irrita fácilmente. Sería adecuado aplicarnos productos calmantes e hipoalergénicos que nos ayuden a mantenerla en buen estado.

A medida que va pasando el tiempo, podemos observar que ciertas zonas de nuestro cuerpo tienden a oscurecerse, debido a la hiperpigmentación, que suele aumentar en este período debido a que las hormonas están en constante aumento.

Es imprescindible proteger correctamente la piel durante  la exposición solar, con un producto adecuado con un factor de protección elevado. El tener este hábito nos puede evitar sufrir los efectos del cloasma, una mancha cutánea que puede llegar a crecer a ambos lados del rostro, frente o bigote y que puede llegar a ser visible incluso después del embarazo.

En estos primeros meses se suele notar que hay ciertos olores que nos molestan o realmente nos cuesta asimilar, por ello se recomienda no usar productos cosméticos altamente perfumados.

En el segundo trimestre aumenta la secreción sebácea en la mayoría de mujeres, y a pesar de que esto nos evita la sequedad y no ofrece luminosidad en el rostro también pueden aparecer granitos, impurezas o acné. Hay que ser prudentes en escoger los productos para el tratamiento del acné, consultar siempre al dermatólogo y evitar las cremas que contengan retinoides, como retinol, tretinoína o adapaleno, ya que pueden ser altamente perjudiciales.

La aparición de las primeras estrías suele darse en este período, por lo que se recomienda, a modo de prevención, empezar con el uso de cremas específicamente desarrolladas para mantener la piel suficientemente elástica y nutrida.

En el último trimestre, se producen las molestias y alteraciones naturales por los cambios corporales en cuanto a peso y volumen. Se produce con frecuencia retención de líquidos en piernas y tobillos. Es recomendable no llevar ropa ajustada, descansar durante el día manteniendo las piernas moderadamente elevadas, evitar el sedentarismo y utilizar geles descongestionantes aplicándolos en forma de masajes.

En cuanto al rostro, podemos destacar los signos de cansancio que se suelen reflejar en el contorno de los ojos, debido a la falta de sueño, por las dificultades que las embarazadas suelen encontrar para conciliar y mantener un sueño reparador. Para intentar disimular las ojeras o las bolsas hay una serie de remedios naturales muy conocidos que suelen tener muy buenos resultados, como por ejemplo la aplicación de rodajas de pepino sobre los ojos, mejor si estan frías. Con su efecto descongestionante y su aporte de beneficiosas vitaminas actúan contra la inflamación, al mismo tiempo que mejoran la pigmentación.

Hay que cuidar también la zona del escote y el pecho utilizando un sujetador adecuado que sujete correctamente sin causar excesiva presión. Existen también muy buenos productos que eliminan la sensación de hinchazón y al mismo tiempo, reafirman de modo preventivo, la zona del escote, la cual va a sufrir intensos cambios de volumen en poco tiempo.

Son estos unos sencillos consejos que podemos seguir durante las diferentes etapas del embarazo, en las que es muy recomendable sentirse bien, verse bella y sentirse en forma para poder disfrutar plenamente esta etapa tan especial en nuestras vidas.

Se calcula que un 15% de las mujeres tiene un pecho excesivamente grande, que puede superar la talla 120 o 130. Al contrario de lo que los estereotipos que la sociedad ha creado sobre el físico femenino, el tener un gran volumen de pecho es algo poco saludable. Los problemas derivados de esta característica física pueden ir desde la dermatitis, dolores en cuello, hombros y espalda hasta problemas psicológicos como la baja autoestima y las dificultades de relación.

La calidad de vida de estas mujeres, en su mayoría, se ve mermada por las dificultades que se encuentran en su día a día. Puede ser difícil practicar ejercicio físico, encontrar ropa con la que se sienta cómoda y le guste, relacionarse de forma confiada por su baja autoestima así como afrontar los dolores, que se llegan a cronificar, de espalda u hombros.

Actualmente la cirugía estética, encargada de realizar la reducción de pecho o mamoplastia de reducción, es la solución más definitiva para acabar de forma clara con todos estos problemas.

Los aumentos de pecho son intervenciones que suelen solicitar mujeres de entre 18 y 44 años. Por el contrario, la reducción la solicitan mujeres de edades más avanzadas, pudiendo superar incluso la franja de edad de los 60 años. También existe el caso de las jóvenes que sufren la hipertrofia mamaria virginal, en la que el pecho crece de forma desproporcionada tras la primera menstruación. Suelen ser chicas acomplejadas que adoptan malas posturas y no pueden realizar una vida normal.

Las técnicas más avanzadas pueden realizar la intervención dejando el mínimo rastro de antiestéticas cicatrices. El preoperatorio es el habitual de cualquier intervención estética, aunque se solicita también una mamografía para descartar la posible presencia de tumores. La operación se realiza con el uso de la anestesia general y suele durar unas 3 o 4 horas. Al contrario de lo que se pueda pensar, la reducción de pecho, es un poco más difícil que el aumento. Se tienen que extirpar partes de la glándula mamaria y de grasa, teniendo que recolocar de forma estética el tejido sobrante.

Y es por esta complejidad que es muy importante, como toda cirugía, que se realice exclusivamente en un quirófano de un centro hospitalario o clínica y tener presente que la persona que realice la intervención debe estar titulada y ser profesional y especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y estética.

El alta de la paciente se suele dar a los dos o tres días tras la operación. Podrá recuperar su vida normal con el uso, en un principio, de un sujetador especial.

En México y en diversas zonas tropicales crece de forma natural esta maravillosa fruta. Uno de sus componentes principales que forma parte del fruto cuando está maduro, la papaína, es una enzima activa cuyos beneficios han sido estudiados y considerados óptimos para el cuidado de la piel, por su acción anti-inflamatoria y anti-séptica. Es también una rica fuente de nutrientes antioxidantes como los carotenos, vitamina C, flavonoides, vitaminas del grupo B, los minerales potasio y magnesio y fibra.  Por ello los extractos de papaya son incluidos en algunas fórmulas de jabón y suplementos alimenticios.

Los usos de este jabón y sus beneficios los exponemos a continuación:

El jabón de papaya tiene grandes propiedades exfoliantes, que son unas buenas aliadas para eliminar las células muertas de nuestra piel, rejuveneciendo las pieles más secas con tendencia escamosa. Por esta acción también es conocido su efecto beneficioso en el tratamiento del acné, ya sea en el rostro o en otras partes del cuerpo.

Una de las principales causas del acné es la obstrucción de los poros por las células muertas que no son debidamente eliminadas. Las personas cuya piel es grasa y con exceso de sebo tienen problemas para que la exfoliación natural de su piel se dé con normalidad, por ello deberían tener especial cuidado en realizar a diario una exfoliación suave que respete su piel y aporte la suficiente oxigenación e higiene. El Jabón de papaya es una muy buena opción para desempeñar esta rutina.

Aunque no hay suficientes estudios clínicos al respecto, se suele usar de forma regular el jabón de papaya para aclarar la piel de forma progresiva o bajar el color de algunas manchas solares. Algunos de estos jabones se comercializan bajo esta afirmación. Su acción es más natural que en el caso de las cremas blanqueadoras químicas, su efecto exfoliante limpia las capas superficiales de la piel, en ocasiones dañadas por el sol, descubriendo capas dérmicas más claras o luminosas. Su aporte de vitamina A logra crear además un efecto protector.

Se conoce también otra aplicación, que ahora en verano puede sernos muy útil. La papaína es capaz de reducir la inflamación, la picazón y mitigar el dolor de la mayoría de picaduras de insectos. Lavar la piel afectada con este jabón aliviará de forma casi inmediata las molestias que nos suelen causar estas picaduras.

Son muchas más las aplicaciones con las que podemos usar la papaya, tanto para el cuidado de la piel como para nuestra salud, es una joya que nos ofrece la naturaleza y de la que podemos disfrutar siendo conscientes de que en algunas personas puede producir alergia, por ello es recomendable realizar una pequeña prueba cutánea antes de la primera aplicación.

Las zonas corporales del cuello y el escote tienen una característica común, su epidermis es especialmente delgada por lo que los signos de envejecimiento como por ejemplo las arrugas, la flacidez, la sequedad y los surcos, sean más visibles y pronunciados que por ejemplo en el rostro.

Normalmente la mayoría de mujeres tratan de cuidar la piel del rostro en sus rutinas diarias de belleza, descuidando estas zonas, también visibles, del cuello y el escote.

Realizando una serie de cambios en estas rutinas se podría prevenir en gran medida la aparición de estos molestos signos en la epidermis, a continuación los detallamos:

Acuérdate de tu cuello y escote siempre que cuides el rostro: Cuando estamos tratando uno se debería cuidar de igual manera el otro, utilizando y aplicando los mismos productos como pueden ser el tónico, el sérum, la crema hidratante, las mascarillas e incluso los exfoliantes. Todos estos cuidados ayudarán a que la piel del cuello se mantenga en las mejores condiciones y se vea protegida de las arrugas. Utiliza productos cosméticos que contengan activos antioxidantes que combaten los radicales libres, ya que estos son los principales causantes del envejecimiento prematuro.

Siempre hidratado: En las zonas de las que estamos hablando hay un menor número de glándulas sebáceas en comparación con el rostro, por tanto hay un mayor riesgo de sufrir sequedad e irritación. Incluyendo el cuello y el escote en la rutina de hidratación diaria, por la mañana y por la noche, lograremos una piel más tersa, elástica y flexible.

Protegernos del sol: Parece repetitivo porque es en lo que más se insiste en muchos de los consejos de belleza pero es que es realmente importante tenerlo muy en cuenta. Proteger toda la piel que está expuesta a los rayos UVA y UVB es necesario para prevenir todo tipo de daños como quemaduras, arrugas, manchas, etc..

Escoge un buen producto que realmente sea eficaz en su cometido. En el día a día el FPS de 30 es quizás suficiente para la mayoría de personas, si vas a exponerte al sol durante varias horas necesitarás mayor protección.

Escoge tu posición para dormir: Este es un simple consejo que para ciertas personas puede ser difícil de seguir, ya que una suele dormir en la posición en la que se siente más cómoda. Lo más recomendable para prevenir las arrugas en el cuello y el escote es dormir en decúbito supino, es decir, mirando hacia arriba con la espalda totalmente apoyada en el colchón. En la posición de lado se producen una serie de pliegues que en un futuro conformarán las posibles arrugas. Existen almohadas e incluso ropa interior que protegen estas zonas al dormir, pero es quizás más eficaz modificar la posición para dormir el mayor tiempo posible boca arriba.

Consciencia corporal: Intenta durante la mayor parte del día ser consciente que posiciones adopta tu cuerpo y de cuáles quizás estás abusando. Se suele pasar muchas horas mirando hacia abajo, ya sea por ver el móvil o el ordenador. El hecho de repetir movimientos o mantenernos mucho rato en ciertas posiciones que provocan los pliegues en la piel, favorece que las arrugas de marquen de una forma más intensa y empeorarán las condiciones de la piel. Intenta levantar la cabeza, estirar el cuello e ir cambiando de posición durante el día.

 

Estos consejos sencillos juegan un papel importante para prevenir las arrugas en la zona del cuello y el escote así como para mejorar nuestra apariencia y bienestar. Hemos de valorar que con tan sólo unos pocos minutos diarios dedicados a nutrir la piel y a ser conscientes de lo que puede perjudicarla nos permitirán disfrutar de unos resultados por muchos años.

Se llaman aguas termales a las aguas minerales que salen del suelo con una temperatura de más de 5 °C en comparación con la temperatura superficial. Estas aguas se generan al penetrar el agua de la lluvia en grietas y fallas naturales llegando a capas subterráneas de la Tierra que tienen una temperatura más elevada, su composición se ve afectada por este hecho siendo rica en minerales y CO2.

Sus usos medicinales y terapéuticos tales como baños, inhalaciones, irrigaciones, etc.. Aprovechan estos componentes aportándonos útiles beneficios para nuestro bienestar. La profundidad a la que esta agua se ha nutrido también ayuda a que sea un agua extremadamente pura y libre de contaminantes y bacterias.

La OMS ya en el 1986 reconoció el uso de las aguas termales para finalidades médicas, otorgándole un valor que se confirma con la tradición.

A continuación te explicamos los diferentes tipos de aguas termales según sus características y composición:

Las aguas Magmáticas: su temperatura puede llegar a más de 50ºC y por ello cuentan con una gran cantidad de minerales, sobre todo nitrógeno, boro, arsénico, bromo, fosforo o cobre.

Las aguas Telúricas: Brotan a menor temperatura que las primeras y contienen sales, bicarbonato y cloruros. Dentro de las Telúricas, a su vez, hay diferentes tipos según su temperatura:

  • Aguas frías: están a menos de 20º grados.
  • Las hipotermales: Las que están entre los 20º y los 35º grados
  • Las mesotermales o calientes: Su temperatura ronda entre los 35º y 45º grados
  • Las aguas hipertermales: Estarán entre los 45ºC y 100ºC
  • Las aguas supertermales en 100ºC y 150ºC.

Si nos fijamos en su composición, según el tipo y cantidad de minerales que contengan, las aguas termales pueden ser:

 

Aguas sulfuradas o sulfurosas: Se caracterizan por tener un alto contenido en azufre, podríamos decir que se trata de un agua ácida y se suele utilizar en tratamientos dérmicos como en  la psoriasis, infecciones u otras dermatitis. Se caracteriza especialmente por su fuerte olor y su sabor es un poco salado.

Aguas ferruginosas: Su nombre nos indica que su composición contiene hierro, por lo que son recomendables para carencias de hierro, problemas dérmicos y dietas para adelgazar, por sus efectos tonificantes. Utilizada para mejorar los estados carenciales que cursan con astenia o debilidad, como por ejemplo anemias .Se caracteriza por tener un color rojizo.

Aguas cloradas: Una buena opción para tratar trastornos digestivos y en tratamientos que regulan la secreción sebácea de la piel.

Aguas ricas en cobre: Su acción es una gran aliada en la síntesis de colágeno y queratina, teniendo además una importante acción antiinflamatoria.

Aguas que contienen calcio y magnesio: Conocidos minerales que actúan como protectores y revitalizantes de la piel.

Aguas con zinc: Estas son quizás unas de las mejores aguas para tratar el exceso de grasa e incluso la sequedad del cuero cabelludo causante de la caspa.

Aguas carbonatadas: Con un rico contenido en CO2, bicarbonato de sodio, calcio, cloro o azufre son idóneas para beber si son de baja mineralización, recomendadas para mejorar los síntomas de los problemas gástricos como la acidez.

Tras conocer la clasificación general de las diferentes aguas termales es bueno también conocer los principales beneficios del tratamiento con estas ricas aguas que la naturaleza nos ofrece y los profesionales se encargan de que la podamos disfrutar.

Cuando pensamos en aguas termales podemos relacionarlas con baños en balnearios pero tenemos que tener presente que también podemos adquirir sus beneficios mediante la inhalación e incluso la bebida.

Cuando nos proponemos utilizar las aguas termales para sentirnos mejor, estimulamos la oxigenación del organismo, mejoramos la circulación de la sangre y purificamos nuestro cuerpo eliminando toxinas y gérmenes. La alta temperatura del agua ayuda a que podamos absorber los múltiples minerales a través de nuestra piel, el metabolismo se ve mejorado y la digestión se hace más ligera, al mismo tiempo que disfrutamos de un estado de relajación muy placentero gracias a la liberación de endorfinas.

Son tan destacados los múltiples beneficios de estas aguas que cada vez más los laboratorios cosméticos las utilizan en la composición de sus productos logrando aportar a la piel un equilibrio inmejorable, sobretodo en pieles sensibles. Nos aporta frescura y energía en la piel, al mismo tiempo que relaja y calma las irritaciones.

Además nos ofrecen utilidades muy prácticas que se conocen poco, ¿Sabías que pueden lograr que tu maquillaje sea más duradero?

Podemos usar el agua termal en cualquier momento del día incluso estando maquilladas, pulverizada sobre el rostro puede convertirse en un fijador ideal.

El verano es un muy buen momento para conocer todas posibilidades de estas aguas tan especiales, cuando lo hagas seguro que conviertes el agua termal en una de tus grandes aliadas para sentirte bien.

En esta época del año nuestro cuerpo está más expuesto que nunca, muchas de las prendas que llevamos dejan al descubierto nuestros brazos. Y aunque no lo parezca esta es una zona corporal que preocupa a muchas mujeres, en la que la grasa tiende a acumularse con el paso de los años y la flacidez se produce, en parte, debido a que la piel va perdiendo sus propiedades entre ellas el colágeno. Como ya hemos hablado en anteriores ocasiones el colágeno es el encargado de dar consistencia y rigidez a los tejidos cutáneos, por tanto cuando disminuye su producción y efectividad la elasticidad en los brazos se resiente.

Otras de las causas de la flacidez pueden ser también la pérdida de peso o la falta de tonicidad muscular por no practicar ningún ejercicio. Si es ésta una parte de tu cuerpo que te gustaría mejorar, a continuación te proponemos algunos consejos para evitar o eliminar la flacidez en los brazos.

Es importante ser muy constante y aunque no veamos resultados a corto plazo no perder la fuerza de voluntad y realizar la rutina de ejercicios diariamente mientras mantenemos unas pautas de alimentación saludable.

La alimentación más adecuada cuando queremos mejorar el estado de nuestra musculatura debería incluir proteínas. Las encontramos en las carnes magras, en el pescado con su rico Omega-3, en los huevos, algunos lácteos e incluso en las legumbres cuando las combinamos con algún cereal. Sería necesario incorporar estas proteínas en nuestra dieta cada día para lograr un aporte óptimo que repercuta en el estado de nuestros músculos. Substituiremos las grasas saturadas por las vegetales, con ácidos grasos insaturados, que se encuentran en el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate…que son beneficiosas para nuestra salud.

En cuanto al tipo de ejercicio más adecuado para combatir la flacidez en los brazos son sin duda los ejercicios de fuerza y resistencia. Estos ejercicios nos ayudarán a lograr un efecto reafirmante.

El material para realizar los ejercicios más sencillos en nuestra casa, son básicamente pesas de dos a diez kilos, según nuestro estado físico, y cintas elásticas que nos ofrecerán una amplia variedad de posibilidades. En los gimnasios también existe múltiple maquinaria que ya está preparada para realizar ejercicios de tonificación, consulta a tu preparador físico que te aconsejará cuales son los más adecuados.

Te ofrecemos dos ejemplos de lo que podrías empezar ya a realizar en tu propia casa:

  • De pie con las piernas abiertas al nivel de nuestras caderas, sostendremos con los brazos estirados y situados a cada lado de nuestro cuerpo, una pesa en cada mano. Manteniendo los codos pegados al cuerpo, levantamos las pesas (dejando las palmas de las manos mirando hacia abajo) hasta dejar el brazo paralelo al suelo. Sería adecuado realizar tres series de diez repeticiones.
  • En posición estirada en el suelo mirando hacia arriba, con las rodillas flexionadas y los pies en el suelo, extenderemos los brazos perpendicularmente a nuestro cuerpo, sostendremos una pesa en cada mano y doblando cuidadosamente los codos subiremos y bajaremos las pesas hasta que queden paralelas a nuestro cuerpo. Realizaremos dos series de diez repeticiones.

No nos podemos olvidar también de cuidar la piel de nuestros brazos al igual que haríamos con otras partes de nuestro cuerpo. Deberíamos exfoliar para eliminar las células muertas logrando que quede la piel más tersa y luminosa e hidratar adecuadamente ya que una piel poco hidratada y reseca tiende a envejecer de forma prematura y pierde firmeza.

Por último existen también algunos trucos para combatir la flacidez como la estimulación circulatoria gracias a las duchas de agua fría, el uso de cremas reafirmantes que eliminan la grasa de la parte interna y la aplicación de mascarillas o arcillas que mejoran el aspecto de la dermis.

Siguiendo estos consejos y con la constancia adecuada lograrás unos brazos definidos, tonificados y podrás decir adiós a la flacidez.

Con principios activos provenientes de las frutas, las verduras y los cereales, prometen mejorar la apariencia de tu piel, cabello, uñas…pero ¿quieres saber que son exactamente?

En anteriores post te hemos hablado de la importancia de la alimentación, las ventajas de una dieta saludable, para ayudarnos a estar sanos y mejorar nuestro aspecto desde el interior.

Podríamos definir los nutricosméticos como substancias comestibles que nos ofrecen beneficios para tener una piel sana y radiante, con importantes agentes anti age que ayudan a frenar el envejecimiento y evitan la oxidación.

Al estudiar en profundidad los componentes y nutrientes de ciertos alimentos los científicos y cosmetólogos han creído interesante crear los nutricosméticos, el complemento ideal de tu rutina de belleza y de una buena alimentación.

Complemento, porque en ningún momento buscan substituir a los alimentos o a nuestros cosméticos habituales. Contienen, entre otros, antioxidantes como carotenoides y polifenoles.

Los carotenoides son pigmentos liposolubles extraídos de frutas y hortalizas que tienen un elevado poder antioxidante y participan en la síntesis de melanina, convirtiéndose en filtros naturales frente a la radiación ultravioleta, y un complemento ideal de un sano bronceado.

Los polifenoles nos aportan su acción antiinflamatoria y antioxidante, claros representantes naturales de los conocidos activos anti envejecimiento.

Podéis encontrar los nutricosméticos en forma de cápsulas, o conseguir la complementación en los alimentos y bebidas adecuados que un especialista os recomiende. Por ejemplo, agregando acai en una macedonia que podemos comer por la mañana, consumiremos nutricosméticos de forma natural.

Los ingredientes habituales de los que están formados los nutricosméticos provienen del brócoli, la espinaca, la espirulina, el colágeno, las vitaminas C y E, et té verde, etc…

Bajos supervisión y consumidos durante períodos no muy prolongados los nutricosméticos nos aportan una ayuda extra para lograr la belleza que deseamos desde el interior de nuestro organismo.

Todos sabemos que beber agua es imprescindible para nuestro organismo. Tanto desde el punto de vista alimenticio como el puramente vital ya que los humanos no podríamos vivir sin agua, en un caso extremo podríamos estar varios días sin comer ninguna clase de alimento pero nuestro organismo se vería gravemente dañado si pasáramos tan sólo tres días sin beber agua.

Nuestro cuerpo está formado por agua entre un 55% y 78% del total de masa corporal, dependiendo de nuestro peso, altura….Podríamos decir que el agua es nuestra gasolina sin la cual dejamos de funcionar.

Otro dato, quizás menos conocido, es que nuestra sangre está formada en un 83% por agua. Estos son datos que nos corroboran la importancia de beber agua suficiente durante el día aunque en ocasiones nos tengamos que forzar a ello por la falta de sensación de sed. La sangre es el vehículo de los nutrientes logrando que estos lleguen a las células, es básico que las condiciones de este vehículo estén en perfecto estado.

Los especialistas recomiendan beber entre 1 litro y litro y medio de agua al día. Es preferible beber agua pero también se pueden tomar zumos naturales. Ahora en verano también hay muchas frutas y verduras que te pueden aportar agua en su composición, como los cítricos, el pepino, la sandía y el melón, por lo que la cantidad es relativa.

 

La sensación de sed de cada persona depende de varios factores: el medio dónde vive, la masa corporal, la estación del año….y los alimentos ingeridos. Si se comen alimentos con un alto contenido en sal la sensación de sed es más elevada y mayor la necesidad de beber e hidratarse.

A parte de mantener la hidratación necesaria para el cuerpo, beber agua es también un gran aliado para nuestra belleza. Entre otros, estos son unos cuantos factores que el agua puede hacer para que nos veamos mejor:

– En ocasiones confundimos la sensación de sed con hambre. Si bebemos el agua suficiente no hemos de picar entre horas snacks poco saludables.

– El agua no nos aporta calorías. Tendríamos que evitar tomar refrescos en substitución del agua ya que estos nos aportan calorías vacías que repercuten directamente en la acumulación de grasas.

 – El cuerpo tiene tendencia a retener líquidos cuando detecta cierta deshidratación. Por lo que beber entre 6 y 8 vasos de agua al día, procurando que el primer vaso se tome en ayunas, evita radicalmente la retención de líquidos.

El agua es vida y por tanto la hemos de considerar algo imprescindible para estar y sentirnos bien, acostumbrarnos a beber agua durante el día aunque puede ser costoso en algunos casos, merece la pena esforzarnos para que sea una rutina, los resultados no te dejarán indiferente.

Todos sabemos los daños que el verano y los efectos del sol pueden producir en nuestra piel, por ello es importante prepararla para prevenir y evitar los factores que la envejecen y perjudican. Existen tratamientos médicos y estéticos muy recomendables para este fin.

Debemos ser previsores y buscar el equilibrio entre belleza y salud. Cuidarnos frente al sol es algo primordial y que hay que saber hacer, a continuación os hablamos de ello.

Los principales errores que solemos cometer suelen tener relación con el uso de las cremas solares. No acostumbramos a aplicarlo con 30 minutos de antelación, que sería lo correcto, tampoco acostumbramos a repetir la aplicación al cabo de tres o cuatro horas o al salir del agua. Algo importante también es saber cuál es el factor de protección más adecuado a nuestro tipo de piel, algo sobre lo que nos tenemos que asesorar por nuestro dermatólogo.

Para evitar a largo plazo las manchas, las alergias, los melanomas e incluso el fotoenvejecimiento de la piel en el que se alteran las fibras de colágeno, hemos de utilizar la protección más alta en los primeros días de exposición solar y evitar las horas centrales del día.

Este es una de los hábitos principales que deberíamos conocer, pero hay otros no menos importantes para mantener la salud de nuestra piel:

 

 

Para evitar la obstrucción de los poros, limpiar, cuidar y nutrir la piel por la mañana y por la noche.
Ducharnos para eliminar la sal y el cloro de nuestra piel.
Usar ropa de algodón que ayude a nuestra piel a transpirar y a poder ser que sean prendas de color claro.
Conocer cual es el estado saludable de nuestra piel y verificar regularmente que no tenemos daños causados por la exposición solar.

En cuanto a los productos cosméticos que usamos con regularidad el resto del año, en verano hemos de ser especialmente precavidos con los más agresivos para nuestra dermis. Evitaremos irritaciones en la piel si usamos con moderación y por la noche productos anti aging con retinol, cremas despigmentantes, cremas depilatrorias o incluso perfumes que pueden llegar a manchar la piel.
Igual sucede con el maquillaje, se recomienda cambiar el maquillaje habitual por un fotoprotector con algo de color y repetir la aplicación de protección solar cada 2 horas.

En cuanto a los hábitos saludables, en verano, hacer deporte también se debe practicar con moderación y en las horas en que no haya peligro de quemaduras o deshidratación. La alimentación nos tendría que aportar energía y vitalidad así como hidratación extra. Evitaremos los alimentos procesados, las grasas saturadas y los refinados. Por supuesto, el sueño es algo primordial para la piel, dormir 8 horas como mínimo nos garantiza una piel descansada y luminosa.

Todos estos consejos y la constancia te ayudarán a disfrutar de un verano saludable para tu piel y tu belleza.